madrid, 17 de octubre de 2026
que mi perro sea criatura de dios me parece admita poca discusión; del resto podemos hablar después, en la cena.
madrid, 17 de octubre de 2026
que mi perro sea criatura de dios me parece admita poca discusión; del resto podemos hablar después, en la cena.
madrid, 11 de octubre de 2026
no demasiado lejos de la mitad de mi vida, he renunciado a educar a los demás – jamás permití, al fin y al cabo, que lo hicieran conmigo – y, como mucho, trato de hacer de su vida un pelín más dulce; escucho a Britten y, sobre todo, sus melodías más fáciles y creo que me eleva o por lo menos no me rebaja; creo en las formas más que en la sustancia – aunque lo primero se resquebraje sin lo segundo – y en la vieja idea centroeuropea de ser ligero mientras se ama lo serio; como el gato Jeoffry, no causo destrucción si estoy bien alimentado y no escupo sin provocación; y, en fin, se me está olvidando cómo escribir y me parece que todavía no he encontrado una explicación convincente sobre por qué la humanidad debería gustarme más que mi perro.
Madrid, 12 de septiembre de 2026
Los hombres que no visten de traje van todos igual.
Madrid, 6 de septiembre de 2026
Me gustan los símiles con lugares: su porte, como el del Líbano; loca como Francia; verdadero como España (aquí el masculino se impone).
Madrid, 23 de agosto de 2026
Las ensaladas templadas son artefactos de mucha elegancia y propias de adultos, como lo son las alcaparras, la salsa de chalotas y de ciruelas, los cockers ingleses y el lino.
Madrid, 21 de agosto de 2026
Tres refugios contra la vulgaridad: las villas italianas, los châteaux franceses, el alma de España.
Madrid, 17 de agosto de 2026
“Tengo malas noticias: ahora que tienes mujer, ya no hay ‘yo’”.
—Mi mujer.
Madrid, 14 de agosto de 2026
Habiendo acabado en Madrid como por accidente en un periodo de entreviajes, nos damos el gusto de vivir como turistas indolentes en nuestra propia ciudad, y así comemos pan con mantequilla y sandía cortada en la mañana; currys rojos y verdes los mediosdías; y quesos occitanos, mieles lituanas, higos y albaricoques y panes por la noche, que acompañamos con vinos tintos espesos como mermelada de grosella, hasta que, ya en la madrugada, y un poco piripis, nos dormimos los tres, o sea, nosotros dos y encima de nuestras cabezas el perro Paspartú.
Franciacorta, 8 de agosto de 2026
Que Dios exista es una cuestión; que me ame, otra, que no admite duda.
Valpolicella, 4 de agosto de 2026
El día de mi boda, que fue el mejor que tuve, no me gustó más que cualquier sábado con Pamplemús.