Madrid, 14 de agosto de 2026
Habiendo acabado en Madrid como por accidente en un periodo de entreviajes, nos damos el gusto de vivir como turistas indolentes en nuestra propia ciudad, y así comemos pan con mantequilla y sandía cortada en la mañana; currys rojos y verdes los mediosdías; y quesos occitanos, mieles lituanas, higos y albaricoques y panes por la noche, que acompañamos con vinos tintos espesos como mermelada de grosella, hasta que, ya en la madrugada, y un poco piripis, nos dormimos los tres, o sea, nosotros dos y encima de nuestras cabezas el perro Paspartú.