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Madrid, 11 de abril de 2026

El pensamiento elegante, bello o sencillo es todo uno y lo mismo, y da igual que hablemos de químicos, arquitectos o abogados, pues los buenos, buenos de verdad, casi siempre se parecen en lo mismo: a saber, que cuando escuchan galopar piensan en un caballo que se acerca, y en ningún unicornio.